David Silva y su relación con Luis Aragonés: «Me decía que yo era vasco, que no era canario»

David Silva siempre ha sido uno de esos futbolistas infravalorados de nuestro país. El canario ha sido campeón del mundo, doble campeón de Europa, leyenda del Manchester City y de la selección española, pero todavía con poco reconocimiento en España. En una entrevista en El Camino de Mario, el podcast del ex futbolista Mario SuárezSilva compartió cómo fue su trayectoria como futbolista. De empezar jugando en las calles de Arguineguín a tener una estatua en el Etihad.

La estatua de David Silva en el Etihad

Rui Vieira (AP)

David Silva atribuye ese poco reconocimiento del que antes hablábamos a no haber jugado en uno de los grandes del fútbol español. «Al final si no juegas en el Real Madrid o en el Barcelona, tienes menos repercusión a nivel mediático», confirma el ex futbolista. Sin embargo, con 12 años fue a hacer una prueba con el Real Madrid. «Me dijeron que me llamarían al año siguiente, pero esa llamada nunca llegó. A Julián Álvarez creo que también le pasó algo parecido. Son cosas que en su momento no son fáciles de ver cuando eres joven «, explica Silva, que terminó dando el salto al Valencia con 14 años (año 2000). No fue hasta la temporada 2006-2007, después de varias cesiones, que ‘El Mago’ pudo hacer su debut oficial con el primer equipo. Esa misma campaña, Silva se convirtió en uno de los pilares del conjunto, en ese entonces dirigido por Quique Sánchez Flores, anotando 11 goles. 

Ese año recibió la llamada del seleccionador Luis Aragonés y el 15 de noviembre de 2006 jugó su primer partido con la Selección Española absoluta en un partido amistoso ante Rumanía, un recuerdo imborrable para Silva que asegura que Aragonés fue un padre futbolístico para él: «Me decía que yo era vasco, que no era canario», ya que tras la etapa en Eibar de Silva reflejaba su visión sobre el carácter luchador y fuerte que valoraba, características que asociaba a menudo con el fútbol vasco.

Además, explica cómo fueron los momentos previos a disputar la Eurocopa del 2008, el título que dio inicio a la hegemonía de ‘La Roja’, y que para él fue «el más importante». «La clave fue el buen ambiente que teníamos, pero Luis dio confianza también a los que no jugaban. Nos sentíamos todos parte de él. Nosotros estábamos muy tranquilos y conseguir esto en 2008, que estábamos en crisis fue una alegría. A mí me cambió por la magnitud de lo conseguido. A partir de ahí era difícil salir a la calle», comentaba Silva.

Y llegó el año 2010, el año que cambiaría la vida de David Silva. El 30 de junio de ese mismo año, mientras se disputaba el Mundial de Sudáfrica que España terminaría coronándose como campeón, se confirmó oficialmente su traspaso al Manchester City, equipo con el jugó los próximos diez años. Sin embargo, antes de fichar por el conjunto inglés recibió la llamada del FC Barcelona. «También estaba el Barcelona que me quería. Yo hablé con Txiki Begiristain, pero el Valencia en ese momento no vendía a nadie; luego tuvieron problemas económicos y nos vendieron a Villa y a mí», confesó el canario. La operación por el conjunto azulgrana no se dio y finalmente Silva firmó con el City, donde se convirtió en todo un ídolo para la afición ‘celeste’. 

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«La mejor decisión de mi carrera fue irme al Manchester City», aseguró Silva. El canario disputó 434 partidos con el conjunto mancuniano, en los que anotó 77 goles y repartió 136 asistencias. Sin embargo, una de las experiencias en el conjunto inglés que nunca olvidará Silva fue el poder compartir vestuario con Pep Guardiola. «Esos años fueron espectaculares. Trabajar con él era otro nivel, porque ya sabía todo lo que iba a hacer el otro equipo. Lo tenía todo preparado y en el partido te salían las cosas. Es otro nivel. Lo peor de él es que es muy maniático, no te da mucha libertad, pero en lo otro es un crack», comentó David Silva.

David Silva con el Manchester City

Getty

Finalmente, el canario volvió a España teniendo ofertas del Inter de Miami, equipos de Japón y Catar, pero terminó priorizando su vida personal. El destino, en este caso, fue la Real Sociedad, pero una lesión en la rodilla acabó precipitando su retirada. «Fue en un derbi contra el Athletic. Tuve un dolor tremendo, terminé de jugar y a los días, ya en frío, no podía prácticamente caminar. Terminé la temporada jugando, porque no lo tenía completamente roto. Me fui de vacaciones y en la pretemporada, en un rondo, se rompió del todo. Me hice las pruebas y ya estaba liquidado. Tomé la decisión de no seguir porque me cogió con 37 años. Renuncié al salario, porque al final solo iba a jugar un mes, era mejor que trajeran a otro que pudiera estar toda la temporada», sentenció David Silva.

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