Continuar en Montjuïc puede acelerar un año el final de las obras del Camp Nou
Hay que diseñar una hoja de ruta para saber dónde estamos y lo que nos espera
El Spotify Camp Nou sigue creciendo poco a poco
La situación del Camp Nou preocupa e inquieta. La finalización de las obras se ha complicado, acumula tantos retrasos que ha trastocado totalmente los planes iniciales. Ya sabíamos de antemano que las grandes obras sufren demoras importantes, pero lo que toca hacer ahora es diseñar una hoja de ruta para saber de verdad, sin más sorpresas ni engaños, dónde estamos y lo que nos espera. No en vano, a día de hoy es imposible vislumbrar la fecha de inauguración y ni tan siquiera se puede afirmar que el equipo vuelva al estadio en septiembre ya que están pendientes de unos permisos municipales que se mirarán con lupa.
Hay demasiados interrogantes en el horizonte y consideramos que la directiva tiene la obligación de hacer una reflexión profunda para decidir cuál es el mejor camino para superar la situación actual. Hay dos vías, dos caminos, dos estrategias distintas. La primera es intentar jugar en septiembre en el Camp Nou con solo 27.000 espectadores y escalar el aforo a media que avancen las obras. La segunda opción es continuar jugando en Montjuïc una temporada más para construir más rápido la tercera gradería y los palcos VIP, de esta manera se podría comenzar la temporada 2026/2027 con el estadio totalmente acabado incluida la cubierta que necesita cinco meses de instalación.
El tiempo ha demostrado que a veces las prisas son malas consejeras. Las urgencias implican riesgos. Jugar en un estadio a medio acabar complica tanto el desarrollo de las obras como el día a día del club. Hay que estudiar la problemática para que las obras no se eternicen. Si esta temporada se juega en el Camp Nou utilizando solo dos graderías, la próxima campaña se tendría que volver a Montjuïc para poder instalar la cubierta gigante de 48.000 metros cuadrados que necesita una complicada ingeniería de elevación que necesita varios meses para su instalación.
Ante tal disyuntiva, el Barça y la constructora Limak deben plantearse si es posible acabar todo el estadio con trece meses de obras intensas sin tener que parar para celebrar partidos. Es decir, de aquí a septiembre del año que viene. Si la respuesta fuera afirmativa, el socio entendería que se continúe un año más en Montjuïc para estrenar el Camp Nou con todo su esplendor. Puede ser positivo sacrificarse un año a cambio de terminar las obras un año antes.
El objetivo, por encima de todo, es que el Camp Nou se convierta en el mejor estadio del mundo. Si tarda en acabarse dos años más de lo previsto, los socios lo aceptarán con resignación y más si el equipo continúa ganando títulos. Querer forzar jugando en precario en un estadio en obras puede significar que las obras se vuelvan a retrasar más de lo previsto. La posibilidad de continuar en Montjuïc es la solución menos mala si a cambio el Camp Nou se acaba un año antes.
