¿Colarán el regreso al Palau Sant Jordi por la puerta de atrás?, por Xavier Bosch

Ayer el Barça lanzó su campaña de publicidad sobre el regreso al Camp Nou. Será, como ya se sabía, en el trofeo Gamper del 10 de agosto. Esto será, claro, si el ayuntamiento, los Bomberos y la Generalitat dan los permisos todavía no concedidos para asegurar que se podrá entrar y salir del recinto, y ver un partido, sin poner a nadie en riesgo. 

El Barça confía que tendrán todos los papeles en regla pero que, con un solo estamento se ponga estupendo por precaución o por responsabilidad, todo se puede ir al traste. Supongo que el Barça no se tiró ayer a la piscina sin tener la completa seguridad que llegará la luz verde a tiempo. Y mientras, el Palau Blaugrana –cada vez más cerca del perímetro del nuevo Camp Nou– sigue ahí, a punto para una nueva temporada. Y es que de la construcción del nuevo Palau se sigue sin noticias. Ni está contemplado en los 1.450 millones prestados para el Espai Barça, ni se ha cumplido el nuevo plazo explicitado por la junta directiva. En febrero anunciaron que la construcción empezaría en el tercer trimestre de 2025. Por ahora, no hay ni proyecto. 

El retraso es de dos años… y quizá por ello la Euroliga ya sugiere, públicamente, que la sección de baloncesto debería jugar en el Palau Sant Jordi. Recordemos que en febrero de 2024, tras una encuesta a los abonados del Blaugrana, la junta de Laporta descartó volver a jugar al Sant Jordi y garantizó a los socios que durante un mínimo de dos años se seguiría en el Palau Blaugrana. Que ahora Paulius Motiejunas, el CEO de la Euroliga, sugiera que el Barça juegue sus partidos en Montjuïc parece algo más que un globo sonda. No quiero ni pensar en un regreso del basket a la montaña maldita, con el pretexto que lo dice la Euroliga. No colaría.

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