Codazo, VAR y expulsión: la roja que amenaza el debut de Cristiano en 2026
El astro portugués Cristiano Ronaldo ha vuelto a ser protagonista, pero esta vez por motivos poco honorables. Durante el encuentro entre Irlanda y Portugal, correspondiente a la fase clasificatoria para el Mundial de 2026, el delantero fue expulsado con tarjeta roja directa tras agredir con un codazo al defensa Dara O’Shea en una disputa dentro del área. La acción fue revisada por el VAR, que obligó al árbitro sueco Glenn Nyberg a cambiar su decisión inicial de amonestación por una expulsión.
El incidente ocurrió con el marcador 2-0 a favor del conjunto local. Cristiano, frustrado, soltó el brazo, y la agresión fue catalogada como conducta violenta, una infracción que, según la normativa FIFA, podría acarrearle una sanción de dos o más partidos. Al no poder cumplirla en los partidos restantes de clasificación, debería hacerlo en la fase final del Mundial, lo que pondría en peligro su participación desde el debut.
La expulsión ante Irlanda no solo tuvo consecuencias deportivas inmediatas. Fue también la primera vez en su carrera internacional, tras 226 partidos con la selección, que Cristiano Ronaldo veía la roja. A nivel de clubes, había sido expulsado en 12 ocasiones, ocho de ellas de manera directa. Su comportamiento generó una ola de reacciones tanto dentro como fuera del campo, en una jornada donde su gesto hacia la grada al abandonar el césped, entre aplausos irónicos y signos de incredulidad, no pasó desapercibido.
Duras críticas en Portugal
En su país, la prensa no ha sido indulgente. El diario A Bola publicó un duro editorial donde calificaba su actuación de “lamentable” y aseguraba que “Cristiano debería avergonzarse”. El columnista Hugo Vasconcelos cargó contra el capitán luso, no tanto por la agresión, que justificó como fruto de la frustración, sino por la puesta en escena posterior: desde “el teatro del llanto” hasta los gestos de desaprobación hacia la grada y el árbitro. “Lo peor no fue el codazo, fue su reacción teatral, como si el mundo estuviera en su contra”, sentenció.
Según el medio, Cristiano provocó un ambiente de hostilidad con sus declaraciones previas, en las que calentó el partido, y luego no supo gestionarlo dentro del campo. “Tiene 40 años, debería haber aprendido algo más de humildad y autocontrol”, remató el editorial.
Reacciones encontradas
El seleccionador portugués, Roberto Martínez, trató de suavizar la polémica en rueda de prensa: «Cristiano estaba siendo presionado constantemente dentro del área. No hubo violencia. Intentó apartar al defensor y el VAR interpretó mal la acción». No obstante, aceptó la decisión arbitral y evitó polémicas mayores.
Por su parte, el técnico de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, fue más irónico. Al ser preguntado sobre si influyó en la expulsión, respondió: «Ronaldo me felicitó por presionar al árbitro, pero fue su comportamiento lo que provocó la tarjeta. Yo no tuve nada que ver, salvo que lo haya desconcentrado».
Un Mundial en el aire
Portugal, pese a la derrota ante Irlanda, tiene virtualmente asegurado el billete para el Mundial. Le basta un empate ante Armenia en la última jornada para garantizar la clasificación directa. Sin embargo, lo que parecía una transición tranquila hacia la gran cita de 2026 ahora se ha convertido en un rompecabezas para la selección y para Cristiano, que podría verse obligado a ver los primeros partidos del torneo desde el banquillo si la sanción se confirma.
La situación recuerda al caso de Nicolás Otamendi, que también se perderá el debut de Argentina en el Mundial por una expulsión en el último partido de clasificación.
Cristiano, que ya fue número uno del mundo y campeón de Europa con Portugal, afronta así una recta final de carrera marcada por el simbolismo, y esta nueva mancha empaña lo que debería ser un cierre dorado. El fútbol espera la decisión disciplinaria oficial de la FIFA. De ella dependerá si el icónico dorsal 7 podrá arrancar su sexta participación en un Mundial desde el primer día… o desde la grada.
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