Carlos Romero acelera en el RCD Espanyol: cifras de élite absoluta

Desde el principio, Carlos Romero tuvo claro que su objetivo, durante su segunda cesión consecutiva en el RCD Espanyol, era seguir creciendo de la mano del club perico, que en verano se adelantó a clubs como Real Betis o Girona para traer de vuelta al de Torrent.

Romero, de todavía 23 años, ya experimentó una evolución exponencial durante su primera campaña con la camiseta blanquiazul. Pasó de costar goles, tal y como admitió el técnico, Manolo González, a ser uno de sus indiscutibles. De hecho, entre la vigesimocuarta y la trigesimoctava jornada, justo después de un tramo en el que perdió su sitio en el once, Carlos lo jugó absolutamente todo a excepción de ocho minutos ante el Villarreal, precisamente el club poseedor de sus derechos.

Metamorfosis

15 titularidades seguidas y, sobre todo, la sensación de ser mucho más que aquel lateral ofensivo que aterrizó en la Ciudad Condal procedente de La Plana. Una metamorfosis, especialmente en lo defensivo, que solo se explica a través de la tenacidad y la perseverancia de Romero, también sobresaliente en este arranque liguero.

El ‘22’ espanyolista es, junto a Lele Cabrera, el único jugador de campo del Espanyol que no se ha perdido ni un minuto (360’). Pero no solo eso. En lo que se refiere a laterales izquierdos, lidera la competición en goles+asistencias (1+1), regates completados por partido (1,75) y duelos en el suelo ganados (5). Además, es el segundo con más entradas por partido (2,75) y el cuarto con mejor porcentaje de pases en el tercio final (87,1%).

Las estadísticas de Romero en lo que llevamos de curso

Sofascore

Números que hablan del estado de forma de un Carlos que, durante una entrevista concedida la semana pasada a este diario, admitió precisamente eso: querer “ser un jugador que haga más cifras”.

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De momento, después de solo cuatro jornadas disputadas, está a un gol de igualar su producción realizadora del pasado curso, con dos tantos y una asistencia. Por delante, 34 fechas ligueras y la posibilidad de crecer, todavía más, en un Espanyol que ha firmado su mejor arranque liguero desde 1995, con José Antonio Camacho en el banquillo.

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