Arbitraje con criterio y solvente, por Barrenechea Montero
De Burgos Bengoetxea, en un encuentro vibrante, intenso, rápido y lleno de contactos, estuvo siempre cerca de la jugada, mantuvo un criterio sancionador uniforme y acertó al no sancionar penalti en el 16’: el impacto del balón en el brazo de Valverde ocurrió en el brazo de apoyo.
Aplicó correctamente la ventaja en numerosas ocasiones, consiguiendo dar mucha fluidez al juego. Anuló en el 35’ un gol de Bellingham por fuera de juego previo del mismo jugador y, a instancias del VAR, anuló el penalti señalado a Asencio por una supuesta falta sobre Raphinha. Mantuvo el control del partido y fue muy dialogante con los futbolistas, como es habitual en él, amonestó de manera correcta a Tchouameni por una dura entrada sobre Dani Olmo, a Gerard Martín por cortar un ataque del Real Madrid, y a De Jong por sujetar y derribar a Mbappé. También sancionó a Modric por una dura plancha sobre Gavi, a Raphinha por fingir una falta, a Bellingham por pisar a Enric, y expulsó a Rüdiger por lanzar objetos desde el banquillo. Aunque también entiendo que debería haber amonestado a Lucas en el 4’ por una dura entrada sobre Raphinha, y a Bellingham en el 65’ por derribar a Pedri.
El VAR, dirigido por González Fuertes, acertó al invitar al árbitro a revisar la caída de Raphinha tras una supuesta falta de Asensio. Sin embargo, creo que debió sugerir la revisión de la clara patada de Rüdiger sobre Ferran dentro del área.
Ayer, De Burgos Bengoetxea, en una final de Copa exigente y difícil de dirigir, realizó un arbitraje muy solvente.
