Alisson revoluciona Europa: saca al Real Madrid del Top-8 y agita el mercado

Alisson Santos (Brasil, 23 años) tiene una energía distinta. Se percibe a primera vista: encara, busca el regate, cambia de ritmo, rompe en velocidad, arma el disparo y va al gol. El extremo del Sporting CP -diestro, de los que rompen en diagonal desde la izquierda o alcanzan línea de fondo- parece diseñado para marcar diferencias en escenarios límite.

En San Mamés volvió a hacerlo. Apareció en la última recta, cuando el partido se deslizaba hacia el empate, y conectó otra acción definitiva: gol en el minuto 94, victoria para el Sporting y billete directo al Top-8 de la Champions. Un terremoto. El zarpazo del brasileño se sintió en Lisboa y amplificó la dimensión del tropiezo del Real Madrid ante el Benfica hasta convertirlo en un problema mayor. Alisson empujó a los blancos a la ronda intermedia y se coló en las portadas europeas, compartiendo foco con Trubin, el guardameta del Benfica que firmó el 4-2 en Da Luz.

Un gol que cambia el mercado

Ese tanto puede provocar un giro importante en el mercado. Sporting y Nápoli ya trabajaban en su salida, valorando fórmulas, tiempos y cantidades. Antonio Conte y Giovanni Manna -director deportivo del club italiano- tenían claro que Alisson encajaba en el perfil buscado para cambiar la dinámica del equipo: fresco, imprevisible, agitador y con margen de crecimiento. Ahora vale más. Y la operación se complica.

Fue una noche de cruces casi caprichosos del destino. Mientras el Sporting celebraba en La Catedral, el Chelsea ganaba en Nápoles y dejaba al Napoli fuera de la Champions. Un golpe que obliga a Conte a reforzarse para asegurar plaza europea en la Serie A, con Inter, Milan, Juventus, Roma o incluso el Como apretando. Alisson aparece ahí como una necesidad deportiva inmediata.

Un ‘game changer’ desde el banquillo

Es su primera temporada al máximo nivel y Alisson ya se ha ganado un sitio en el corazón de la afición… y en los partidos grandes. Hace una semana, ante el PSG, lideró la acción que terminó en el 2-1 de Luis Suárez. Ante el Marsella, firmó el gol de la victoria y fue elegido MVP. Frente al Athletic, volvió a decidir.

Casi siempre entra desde el banquillo. Es un ‘game changer’, un revulsivo total. Ha producido seis de los nueve puntos del Sporting en Champions, fundamentales para entender su trayectoria en la competición. Tiene algo especial con Europa: ya debutó en ella marcando, ante el Kairat Almaty.

La pregunta flota en el ambiente: ¿por qué está en el mercado un jugador con este impacto? Alisson ha hecho méritos, pero Rui Borges no le ve -al menos por ahora- en otro rol. Incluso con Pedro Gonçalves tocado, no ha sido titular habitual. En la izquierda ha apostado por Maxi Araújo (reconvertido desde el lateral), cuenta con Catamo y Quenda -más habituales por derecha- y en este mercado han llegado Luís Guilherme (14 millones desde el West Ham, directo al once) y Faye, el joven fenómeno del Granada.

Alisson siempre ha sido claro en su discurso: sabía que su primera temporada en un grande sería compleja. Su foco está en trabajar, crecer en la exigencia y conquistar su espacio. Lo está haciendo. Pero hay un límite.

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Recta final de mercado

El Sporting le cierra el paso con la planificación de plantilla, pero él se abre camino a golpes de impacto. No lo sueltan porque son conscientes de que su techo es difícil de calcular: puede convertirse en un ‘Raphinha’… o quedarse en algo más terrenal.

Conviene recordar el contexto. En agosto de 2024 jugaba en el Figueirense, en la tercera categoría del fútbol brasileño. Llegó al Sporting tras seis meses espectaculares en el União de Leiria, en la Segunda portuguesa, después de una operación compleja y una negociación dura. De hecho, en la segunda vuelta apenas entrenó: no jugó.

Esa sensación de talento por explotar es la que frena al Sporting y, al mismo tiempo, empuja al Napoli, consciente de que debe dar un paso firme si quiere sacarlo. Hoy, más que ayer.

Europa ya conoce la celebración de Alisson: surfista, deslizándose sobre la ola, cabalgando el gol. Es uno de los nombres propios de esta primera fase de la Champions. Pase lo que pase en los próximos días, el brasileño ya ha lanzado el mensaje: le van las emociones fuertes. Si se queda en el Sporting, no se va a esconder. Si le abren la puerta de salida, promete despegar.

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