¿A quién te llevarías a una isla secreta?

Nico, a un paso de ponerse a las órdenes de Flick la próxima temporada / Javi Ferrándiz

Las islas se han convertido en abrigo de famosos. Poner agua de por medio le da a uno la sensación de sentirse en otro plano, en un margen casi inaccesible que te regala una sensación de libertad única. Que se lo digan a Flick, que tiene una casita en Formentera desde hace varios años, en la que reúne a sus familiares y poquísimos amigos íntimos y en la cual ha estudiado a los que hoy son los suyos casi con obsesión. Allí se ha concentrado estos días con su núcleo duro al que ha invitado, no a su casa, pero sí a la que considera su isla. Buenas comidas en entorno privado, como le gusta a Hansi -que es poco amigo de exposiciones públicas y postureos-, y ambiente festivo en el que conoció de forma oficial que Nico Williams ya le ha dicho a su Athletic que hasta más ver. La noticia corrió como un reguero de pólvora en la mañana de Sant Joan por lo que, aunque ya era conocedor de este paso cuarenta y ocho horas antes, el presidente del FC Barcelona celebró su santo con mayor felicidad. Y tranquilidad.

El chaval, al que todo este trasiego pre fichaje le está aturdiendo un poco, se ha refugiado en las islas Mauricio. Allí se pone el sol cerca de las seis de la tarde pero a Nico no le deja conciliar el sueño su próximo cambio de equipo. En paralelo, llegaba su amigo Lamine Yamal a otra isla, Ibiza, donde la privacidad es imposible aún cuando te asistan los que casi lo consiguen. Uno y otro, en comunicación no permanente pero sí habitual, están relamiéndose ante la posibilidad de jugar juntos la próxima temporada. Perfiles ambos a los que la presión no les asusta y les motiva echarse responsabilidades a la espalda, saben que les espera uno de los mejores años de sus vidas. Por un lado, con este Barça exitoso que ha enamorado al planeta fútbol y, por otro, el Mundial. Rodeados de compañeros con los que compartirán camisetas blaugranas y rojas, el futuro más inmediato se les antoja cautivador.

Los que peor lo están llevando son los que se quedan huérfanos, aislados en su particular mundo rojiblanco, que ven como se les va una de sus ‘perlas’ más queridas. Que, visto lo visto en la reacción de algunos cafres, muy bien no les ha sentado. Hubieran preferido verle en el Real Madrid, dicen, pero en su fuero interno saben que el pequeño de los Williams no hubiera encajado en semejante ecosistema. Ya avisan de lo que le espera a los de Flick en su primer partido en Bilbao. Así actúa la rabia cuando inspira.

El barcelonismo, el Barça y Barcelona esperan a Nico con los brazos abiertos. Es lo que tiene ser tierra de acogida. Cuando el club pague la cláusula de rescisión, allá por la primera semana de julio, al staff técnico azulgrana respirará hondo. Quedará prácticamente cerrada la plantilla con dos incorporaciones jóvenes y de máximo nivel para afrontar una temporada que se prevé apasionante. A la pregunta de a quién se llevarían a una isla desierta, lo tienen muy claro. Y fichado.

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